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Fiebre de la leche en vacas: síntomas, prevención y seguimiento para proteger la producción lechera
El aumento repentino de la producción de leche tras el parto incrementa drásticamente la demanda de calcio de la vaca. Si esta necesidad no se satisface con prontitud, la vaca lechera puede sufrir un colapso debido a la hipocalcemia. Esta afección es la frustrante "fiebre de la leche" que afecta a los productores lecheros. La tasa de incidencia en los rebaños lecheros estadounidenses es de aproximadamente el 6%, con un 75% de los casos que se presentan dentro de las 24 horas posteriores al parto y el resto presentando síntomas en las 48 horas siguientes. Más gravemente, un bajo nivel de calcio en sangre también puede provocar distocia (parto difícil), lo que afecta tanto la salud como la productividad de la vaca. Este artículo ofrece un análisis exhaustivo de esta compleja afección, abarcando sus causas, la identificación de síntomas, las estrategias de prevención y tratamiento, y las últimas técnicas de monitoreo, para ayudarle a proteger de forma más eficaz la salud de su rebaño.
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¿Qué es la fiebre de la leche? Hipocalcemia posparto común en vacas lecheras.
La fiebre de la leche es un trastorno metabólico que se presenta en vacas lactantes alrededor del parto o poco después. Se desencadena principalmente por una disminución brusca de la concentración de calcio en sangre y también se conoce como hipocalcemia posparto o paresia de la parturienta. Aunque se utiliza el término "fiebre", la enfermedad no causa un aumento de la temperatura corporal; su característica distintiva es la disminución de la concentración de calcio en sangre (hipocalcemia). La fiebre de la leche es más común en el posparto inmediato, ya que las vacas requieren una gran cantidad de calcio para producir calostro y leche. Cuando esta demanda supera el suministro corporal, es muy probable que se presente si no se suplementa con suficiente calcio.
¿Estado anormal de la vaca? Identificación rápida de síntomas clínicos y subclínicos de fiebre de la leche.
La fiebre de la leche se clasifica en clínica y subclínica, y la forma clínica se divide en tres etapas progresivas. Al detallar la progresión de la enfermedad, los ganaderos pueden comprender rápidamente el estado de salud de la vaca y tomar decisiones oportunas.
Síntomas clínicos de la fiebre de la leche: una progresión en tres etapas
Signos clínicos de la etapa 1
En esta etapa, la vaca aún puede ponerse de pie, pero presenta signos de hipersensibilidad o excitación, como temblores, tics en las orejas, cabeceo y ataxia leve (descoordinación). Estos son signos de alerta cruciales de la fiebre de la leche; sin una suplementación de calcio o tratamiento oportunos, la afección suele progresar a la etapa 2.
Signos clínicos de la etapa 2
La vaca ya no puede ponerse de pie y presenta la postura típica de la fiebre de la leche: en decúbito esternal (con el esternón en el suelo) con la cabeza típicamente inclinada hacia el flanco. Se observa un descenso notable de la temperatura corporal y las extremidades se sienten frías; la frecuencia cardíaca es significativamente rápida (taquicardia), pero el pulso es débil. Debido a la parálisis del músculo liso causada por la hipocalcemia, la vaca se ve apática y apática, la motilidad gastrointestinal se ralentiza y puede presentarse distensión abdominal leve o dificultad para orinar y defecar.
Signos clínicos de la etapa 3
La vaca cambia de decúbito esternal a decúbito lateral (acostada de lado), lo que indica flacidez muscular, falta de respuesta a estímulos externos y pérdida de consciencia que progresa al coma. La frecuencia cardíaca puede alcanzar aproximadamente 120 latidos por minuto, y los pulsos periféricos son débiles o casi indetectables. Si no se administra tratamiento de emergencia, la fiebre de la leche empeora rápidamente, y entre el 60 % y el 80 % de las vacas pueden morir; las vacas en la etapa 3 pueden sobrevivir solo unas horas.
Síntomas de la fiebre de la leche subclínica: la incidencia supera con creces la forma clínica
La incidencia de la fiebre de la leche subclínica es mucho mayor que la de la forma clínica, pero a menudo se subestima considerablemente. Aunque las vacas afectadas pueden mantenerse de pie y moverse con normalidad, la falta de calcio en sangre compromete su productividad y aumenta el riesgo de mastitis y metritis (infección uterina). Para los productores lecheros, reducir eficazmente el número de casos subclínicos no solo mejora la salud de las vacas, sino que también aumenta significativamente la productividad general de la explotación.
¡No dejes que la hipocalcemia destruya la granja! La inevitable crisis en cadena de la fiebre de la leche
La fiebre de la leche no es simplemente una hipocalcemia inducida por deficiencia nutricional. Si no se trata a tiempo durante la etapa 1 de los signos clínicos, la vaca puede deteriorarse rápidamente hasta un estado paralítico, con un riesgo de mortalidad de hasta el 90%, además de aumentar considerablemente las tasas de sacrificio y provocar cuantiosas pérdidas económicas. Aunque la fiebre de la leche subclínica no presenta síntomas evidentes, debilita el sistema inmunitario, lo que provoca múltiples problemas de salud como mastitis, infecciones uterinas y retención placentaria. Al mismo tiempo, reduce la producción de leche, aumentando la carga de la granja en términos de tiempo, mano de obra y costos, lo que afecta a largo plazo la eficiencia operativa.
Guía de respuesta a la fiebre de la leche: estrategias clave de prevención y tratamiento para proteger al rebaño
La clave para prevenir la fiebre de la leche reside en el manejo de la alimentación durante el preparto y el posparto, así como en el control sanguíneo regular. Una vez detectados los signos de la enfermedad, es necesaria la suplementación inmediata con calcio y glucosa. Dado que la fiebre de la leche suele ir acompañada de niveles elevados de cetonas e hipoglucemia, los ganaderos pueden utilizar los análisis de sangre como base para un diagnóstico temprano, reduciendo eficazmente los riesgos para la salud de las vacas.
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Manejo de la alimentación posparto: una dieta baja en calcio previene la hipocalcemia
El período seco de la vaca (50-60 días antes del parto) es un período de transición crítico para el manejo nutricional, que influye no solo en el rendimiento de la lactancia posparto, sino también en la eficiencia reproductiva posterior. Por lo tanto, la prevención de la fiebre de la leche debe comenzar durante el período seco mediante la alimentación con una dieta baja en calcio o acidificada, lo que puede reducir eficazmente el riesgo de hipocalcemia. En concreto, la alimentación con una dieta acidificada durante aproximadamente tres semanas antes del parto provoca una acidosis metabólica compensatoria en la vaca, lo que mejora la absorción intestinal de calcio, mejora la respuesta de los receptores de la hormona paratiroidea (PTH) y promueve la movilización de más calcio desde los huesos.
¿Cómo cuantificar la acidez del alimento para vacas lecheras? Un cálculo sencillo con DCAD
La Diferencia Catión-Anión Dietética (DCAD), calculada en miliequivalentes (mEq) como Na + K - (Cl + S), mide la capacidad de un alimento para inducir una reacción ácida o alcalina. Una dieta con una DCAD de entre -50 y -150 mEq/kg de materia seca (MS) antes del parto es el rango ideal para prevenir la parálisis posparto, conocida como fiebre de la leche en las vacas.
Tratamiento de la fiebre de la leche: Suplementación de calcio según el estadio de la enfermedad
El paso más crucial en el tratamiento de la fiebre de la leche es la suplementación inmediata de calcio, generalmente mediante inyección intravenosa (IV) de gluconato de calcio, para ayudar a la vaca a restablecer la función neuromuscular normal. Además, se suplementa con glucosa simultáneamente durante el inicio para mantener los niveles de glucosa en sangre. Se pueden emplear diferentes métodos de suplementación de calcio en distintas etapas:
Vacas en etapa 1 (aún en pie): Suplementación oral de calcio
Para la fiebre de la leche en etapa 1, se recomiendan suplementos orales de calcio. El calcio oral se absorbe rápidamente en el torrente sanguíneo y rara vez causa hipercalcemia o hipocalcemia de rebote. Generalmente, se seleccionan fuentes de calcio acidificantes, como formulaciones orales de cloruro de calcio o sulfato de calcio. Estas fuentes de calcio elevan rápidamente el calcio en sangre y promueven la capacidad de la vaca para regular el equilibrio de calcio al mejorar la respuesta del receptor de la hormona paratiroidea (PTH).
Vacas en etapa 2 y 3 (acostadas): inyección intravenosa de calcio
Las vacas en decúbito supino (acostadas) con fiebre de la leche en estadio 2 o 3 requieren corrección intravenosa inmediata de calcio. El tratamiento estándar consiste en 500 ml de una solución de gluconato de calcio al 23 %, que contiene ácido bórico como estabilizador, que aporta 10,7 gramos de calcio elemental y restaura rápidamente la concentración de calcio en sangre. Durante el tratamiento, la velocidad de inyección debe controlarse cuidadosamente para evitar taquicardia y shock. Se debe vigilar de cerca la respuesta de la vaca y, si es necesario, repetir la inyección.
¡Adiós a las pruebas ciegas tradicionales! Cómo un calcómetro detecta con precisión la fiebre de la leche subclínica en vacas.
Tradicionalmente, la mayoría de los productores lecheros se basan en la observación de los síntomas o en el uso de tiras reactivas de orina para evaluar el calcio en la sangre de la vaca, pero estos métodos tienen una precisión limitada. En el extranjero, aunque se suelen utilizar ajustes en la dieta basados en el pH de la orina para prevenir la fiebre de la leche, el efecto real suele ser insatisfactorio, lo que proporciona una protección insuficiente contra la hipocalcemia. Solo la medición directa de la concentración sérica de calcio puede proporcionar una comprensión precisa del estado de salud de la vaca.
Los productores lecheros modernos pueden utilizar un calcímetro para una medición rápida y precisa del calcio en sangre in situ. El riesgo es mayor al inicio de la lactancia, cuando la concentración de calcio en sangre puede descender por debajo de 8,5 mg/dl. El uso de un calcímetro permite el diagnóstico temprano de la fiebre de la leche y la intervención en la primera etapa, lo que reduce el riesgo de progresión de la enfermedad y la pérdida de rendimiento.
¿Por qué monitorear las cetonas en sangre en vacas con fiebre de la leche? Desvelando la reacción en cadena de la enfermedad metabólica
La fiebre de la leche es causada por “hipocalcemia” (bajo nivel de calcio en la sangre), entonces ¿por qué es necesario controlar también las “cetonas en sangre (BHB)”?
La respuesta es: porque la hipocalcemia es el catalizador clave que desencadena la cetosis. Estas dos enfermedades en vacas lecheras de alta producción en la época del parto están estrechamente relacionadas, lo que representa una reacción en cadena del complejo metabólico patológico:
- La hipocalcemia provoca parálisis: La causa principal de la fiebre de la leche es un nivel crítico de calcio en la sangre, que causa debilidad en todos los músculos (incluidos los esqueléticos y lisos). Esto no solo provoca que la vaca quede decúbito (síntoma clínico), sino que también crea un problema invisible y mortal.
- Detención de la motilidad ruminal: El rumen de la vaca está compuesto de músculo liso. Un nivel bajo de calcio en la sangre provoca parálisis ruminal, deteniendo su movimiento.
- El consumo de alimento se desploma: Al detenerse el rumen, la vaca pierde el apetito. Para una vaca que acaba de parir y necesita desesperadamente una gran cantidad de energía para la lactancia, suspender inmediatamente el consumo de alimento resulta en un balance energético negativo (BEN).
- Se desencadena la cetosis: Para compensar el enorme déficit energético, el cuerpo comienza a descomponer agresivamente la grasa corporal. Este proceso genera grandes cantidades de subproductos —cuerpos cetónicos (BHB)— en el hígado. Cuando las cetonas se acumulan más rápido de lo que el cuerpo puede utilizarlas, se produce la cetosis.
En términos simples, este círculo vicioso es: Hipocalcemia (fiebre de la leche) → Debilidad muscular → Estasis ruminal → Disminución de la ingesta de alimento → Balance energético negativo severo → Descomposición excesiva de grasas → Altos niveles de cetonas en sangre (cetosis).
Por esta razón, muchas vacas, aunque pueden ponerse de pie tras recibir calcio intravenoso (tratamiento contra la fiebre de la leche), permanecen apáticas, con poco apetito y una producción de leche gravemente reducida: la cetosis secundaria inducida por la fiebre de la leche no se detectó ni se trató. Por lo tanto, la monitorización de las cetonas en sangre (BHB) es el indicador crucial para determinar si una vaca con fiebre de la leche ha superado la crisis metabólica y ha recuperado su salud.
El sistema de monitoreo SANcheck para la defensa contra la fiebre de la leche: ¡trazando una línea contra las enfermedades metabólicas!
Las vacas en la etapa de parto se enfrentan a una compleja cadena metabólica; tratar la hipocalcemia (fiebre de la leche) no es suficiente. También es necesario controlar las crisis de cetosis secundaria e hipoglucemia que esta desencadena. Tradicionalmente, los ganaderos solo se percatan de la cetosis cuando la vaca está deprimida y completamente desnutrida, pero para entonces, la producción de leche suele verse perjudicada permanentemente. El sistema de monitoreo de glucosa en sangre y β-cetona (BHB) SANcheck ABEL Vet GK para vacas lecheras, diseñado específicamente para ganado vacuno, fue creado con este propósito. Le ayuda a establecer la línea de defensa metabólica más crítica en primera línea:
- Medición de cetonas en sangre (BHB) en tiempo real: Al tratar a una vaca por fiebre de la leche (ya sea clínica o subclínica), utilice inmediatamente SANcheck para verificar su nivel de cetonas en sangre. Esto le ayudará a determinar si la vaca ha desarrollado cetosis concurrente debido a una menor ingesta de alimento. La detección temprana (p. ej., BHB > 1,2 mmol/L) permite una intervención energética oportuna (como la administración de propilenglicol) para prevenir el empeoramiento de la enfermedad.
- Monitoreo sincronizado de glucosa en sangre: Un nivel alto de cetonas en sangre suele ir acompañado de un nivel bajo de glucosa. Monitorear simultáneamente la glucosa en sangre proporciona una comprensión más completa del estado energético de la vaca, lo que ayuda a determinar si se necesita una suplementación inmediata de glucosa para facilitar su retorno a la alimentación.
- Rápido, preciso y fácil de rastrear: Se pueden obtener datos precisos de cetonas y glucosa en sangre en tan solo unos segundos (cetonas, aprox. 10 segundos; glucosa, aprox. 5 segundos), eliminando así la necesidad de enviar muestras a un laboratorio. La función de almacenamiento de datos integrada del instrumento facilita el seguimiento de los grupos de alto riesgo a largo plazo, garantizando una transición fluida durante el crítico período posparto.
No espere a que la vaca se duerma para actuar. Gracias al sistema de detección SANcheck, puede detectar a este asesino invisible en las primeras etapas de la cetosis inducida por la fiebre de la leche, bloqueando así el círculo vicioso de las enfermedades metabólicas desde su origen y protegiendo eficazmente la salud del rebaño y la productividad de la granja.
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Conclusión
En resumen, una vaca con síntomas de baja producción suele ser más que una simple fiebre de la leche; pueden estar involucradas interacciones complejas entre el calcio, la glucosa y las cetonas en sangre. Confiar en un solo indicador de diagnóstico suele significar que, para cuando aparecen los síntomas, ya es demasiado tarde. El sistema de monitoreo de glucosa en sangre y β-cetona (BHB) SANCheck ABEL Vet GK de General Life Biotechnology puede medir simultáneamente las cetonas en sangre (rango de 0,1 a 8 mmol/L) y la glucosa en sangre (rango de 20 a 600 mg/dL), lo que ayuda a los productores lecheros a detectar al instante cambios sutiles en el estado de la vaca. Esto permite la detección temprana de la cetosis secundaria provocada por la fiebre de la leche y previene la progresión de la enfermedad. Contáctenos ahora para descubrir cómo el monitoreo científico puede proteger la salud de su granja.
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Referencias
Fiebre de la leche
乳牛營養代謝疾病與繁殖障礙之關係―乳熱病
Paresia parturienta en vacas
Cetosis: más vale prevenir que curar
fiebre de la leche subclínica
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